Son personas con tendencia a buscar y necesitar la validación de los otros para sentirse dignas. Necesitan valoración.

Son trabajadores, competentes y competitivos, desean ser admirados por sus éxitos.

Confunden lo que quieren realmente con lo que quiere el “personaje”, se han forjado una mascara e interpretan con la imagen que muestran de sí mismos.

Suelen ser buenos trabajadores que saben progresar por su gran capacidad para captar cuales son las necesidades de su entorno.

Están orientadas al éxito, a salir en la foto. Pero en realidad no buscan el éxito, sino valorarse.
Esperan ser amados mas por lo que son , que por lo que hacen.

Niegan sus imperfecciones y presentan una imagen publica que el mundo encontrara favorable.

Tiene problemas para relacionarse desde el corazón con otros, porque tienen miedo a que descubran que no son lo que aparentan. Son muy camaleónicos

Según Claudio Naranjo, uno de los padres del eneagrama, el eneatipo 3 busca ser satisfecho a través de la apariencia.

Los 3, en su mejor versión son excepcionalmente hábiles para establecer y cumplir metas y por regla general dominan muchas destrezas en el mundo. Aprenden rápido y forman buenos lideres. La mayoría son organizados, flexibles y laboriosos. Se convierten en modelos a imitar y son maestros talentosos de cualquier tema que dominen.

La herida de nacimiento del 3 es “no soy valioso”
Sentirse valorado es una necesidad que consiste en poder reconocernos en el brillo de la mirada del otro cuando nos mira.

La falta de valoración continuada durante la infancia puede abrir una herida, tenido que destacar, sobresalir y triunfar en algún aspecto para conseguir el aprecio de sus padres. Incluso recuerda haber aprendido que la imagen de ganador era la que garantizaba la valoración, la admiración y el reconocimiento de los demás.

Desde este lugar, poco a poco interiorizó que para lograr valoración tenía que brillar y tener éxito.

En su versión mas sana (centramiento) se centra a la energía más sana del 6.

Esta esencia es la valentía, el coraje, los valores.
Aprende a identificarse con los demás.
Deja de ser tan competitivo y pone sus cualidades al servicio de los demás y de la comunidad.
Se desprende de su mascara.
Se esfuerza en potenciar a los demás. Se convierte en un gran maestro.

En su versión menos sana ( descentramiento ) se centra en la energía del ego del 9:

Conecta con la indolencia, la pereza, la dejadez.
Es apático.
Se cierra en su mundo, frivoliza todo y a todos.
Se siente vacío y desalentado.

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